Realizar una evaluación precisa es uno de los pasos más determinantes para garantizar un decomisionamiento seguro, eficiente y conforme a la normativa.
Antes de iniciar cualquier proceso de decomisionamiento, es fundamental entender el estado real del activo. Una evaluación adecuada permite identificar riesgos, definir el alcance correcto del trabajo y planificar las actividades de forma ordenada.
Cuando se cuenta con información clara desde el inicio, se reducen imprevistos, se optimizan tiempos y se asegura el cumplimiento de los requisitos técnicos y regulatorios. Esto no solo protege a las personas y al entorno, sino que también facilita una ejecución más eficiente del proyecto.
En decomisionamiento, una buena decisión comienza con una buena evaluación.